John Ford

Entrevista a Miguel Juan Payán, Medalla 2017 a la labor periodística

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A Miguel Juan Payán se le acaba de conceder la Medalla del CEC a la labor periodística. Ha escrito sobre cine en medios como La Gaceta de los Negocios, Imágenes de Actualidad, Cine Nuevo, Revista de Cine, Manhattan, Pantalla 3 y Academia. Sin embargo, se ha prodigado especialmente en la revista Acción, donde continúa siendo el autor más destacado hasta la actualidad. Está considerado uno de los autores de libros de cine más prolíficos de España, pues tiene en su haber una cincuentena de títulos, de las más variadas temáticas. En paralelo, ha desarrollado una gran labor como profesor de Historia del Cine y Géneros Cinematográficos, en la Escuela Superior de Artes y Espectáculos TAI de Madrid. 

Nuestro socio Javier García ha tenido un encuentro con él y ha realizado una entrevista de gran e interesante contenido que os mostramos a continuación.

JAVIER GARCÍA: ¿Cuándo comienza el deseo de ser periodista?

MIGUEL JUAN PAYÁN: Cuando acabo de estudiar la la EGB y entrar en el BUP. Me empiezo a interesar, porque yo lo que quería era ganarme la vida escribiendo, y creo que en el periodismo podía haber un hueco interesante, que lo había; era otro mundo distinto al que hay hoy en día.

 J. G. Te especializas en Cine, ¿cómo recuerdas tus comienzos?

M. J. P. Al principio es que no me especialicé en nada. Yo lo que hacía era cubrir, y estuve trabajando en salud, en publicaciones científicas, en una publicación de esoterismo llamada  MÁS ALLÁ; porque todo lo que salía ‘lo ibas pillando’, y entre todo estaba el cine; al final, me decanté por el cine porque me daba más satisfacción estar y trabajar sobre el cine, que estar hablando del tumor de testículos… Un día, estaba escribiendo una entrevista de un médico sobre tumores de testículos, y me dije que a mí que ya no me convencía mucho, y cambié, me centré más en el cine.

 J. G. ¿A quién tienes que dar las gracias?

M. J. P. Inevitablemente a mis padres, sobre todo a mi padre, ya lo dije cuando recibí la Medalla… mi padre fue el culpable, entre comillas, de enseñarme el camino de la lectura, porque no me obligó, ni me impuso ninguna norma ya que primero me compraba tebeos, después me empezó a comprar libros, de manera constante, fascículos, enciclopedias, de todo, y de alguna manera sin decirme nada, me estaba mandando un mensaje claro de que mira por aquí, que hay cosas entretenidas y divertidas, me metió en la lectura, y de la lectura pasé directamente a escribir. Mi abuelo también me compró una máquina de escribir cuando tenía 12 ó 13 años, y me puse a redactar también artículos con los dos dedos, y ahí empezó, una cuestión familiar.

 J. G. ¿Cuál es la forma correcta de ver a los hacedores, que tienen que dirigir a los medios informativos de hoy?

M. J. P. Es que hay un desencuentro, entre lo que la gente le apetece saber y conocer o sentir, cuando va al cine, y lo que algunas publicaciones pretenden inculcar al espectador de cine. Creo que hay un abismo grande. Hay un abismo general acerca de la opinión del público, y la opinión de la crítica. Más que a la gente que se dedica a dirigir medios, plantearía un mensaje a Productoras y Distribuidoras… Como dije cuando recibí la Medalla del CEC, tienen que darnos ‘más minutos de partido a la prensa’, al periodismo escrito, a las revistas y a la prensa escrita, a las publicaciones, ya que en el fondo ellos son comunicadores, pero nosotros también somos comunicadores, y la industria del cine español no está para permitirse el lujo de que estemos ‘peleando’ en dos trincheras distintas.

Hay un ‘divorcio’, entre la industria y la prensa del cine, donde existe un trato especial para algunas publicaciones, y no para otras, y hay un trato especial para determinado tipo de periodista, y no para otros, si a eso le añades que hay un enamoramiento pasional de las nuevas tecnologías, que me parecen muy bien porque son útiles, y son una herramienta, pues ahí se complica todo. La clave está, en que yo aprecio un divorcio, una separación entre este mundo de los comunicadores del cine: actores, productores, directores, etc…, y el mundo de los comunicadores del cine a través del periodismo. No quiero llamarlo ‘amiguismo’, pero sí que hay unos afectos, y unos des afectos, y como ‘está el patio’, hoy no te puedes permitir prescindir de ningún soldado en este ejército que en definitiva lo que hace es vender una película ¿no?; nosotros somos parte de esa promoción de la película, si nos dejan, si no nos dejan iremos a otra cosa, películas hay muchas, y creo que el cine español tiene que hacer los deberes, en ese sentido. El cine americano, lo tiene más o menos organizado, pero el cine español tiene que hacer esos deberes.

 J. G. Tienes en tu haber 50 libros publicados con la temática del cine, ¿cuáles son tus fuentes de inspiración para escribirlos?

M. J. P. ¡A ver!, yo no me inspiro, yo tengo una norma, si me pagan lo escribo, y si no me pagan, no lo escribo. De hecho, hace ya que no escribo porque he conocido unos buenos editores, otros malos, y otros regulares. Con ciertos editores hay relación de amistad, y con otros, ha habido una relación más comercial. En cualquier caso, yo puedo decir que todos los libros que he escrito, los he cobrado. Todos. Lo que me doy cuenta en estos momentos es que pueda escribir un libro y no cobrarlo, y yo por ahí no paso, un libro requiere mucho esfuerzo, mucho sacrificio… y veo que se han rebajado las cantidades de anticipo, si se llega a cobrar anticipo, y es que el concepto del libro, para algunos editores es que ‘creen’ que te están haciendo un favor al publicarte el libro, y yo no lo veo así.

Escribir un libro es un trabajo, como otro cualquiera, y obviamente tiene que estar remunerado, y si no lo está, a mí no me produce escribirlo. Actualmente estoy preparando un libro, porque yo confío en el editor en cuestión, con un compañero, Jesús Usero, y puedo decirte que son temas relacionados con el cine. Y es que tengo tanta confianza en ese editor, que ni siquiera voy a pedirle un adelanto, cosa que he hecho siempre. El editor está ahí para ayudar, no para crear un obstáculo, cuando el editor se convierte en un obstáculo me hago yo editor, y me edito a mí mismo, y elimino la figura del editor, ¿me comprendes?, eso es lo que tienen las nuevas tecnologías, que te permiten hacer ese juego de editarte a ti mismo.

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Para mí es muy gratificante que un grupo de compañeros me reconozcan mi labor dedicada al periodismo.

J. G. Recibes recientemente la Medalla del CEC 2017 a la labor periodística, ¿qué supone éste reconocimiento para ti?

M. J. P. Para mí es muy gratificante que un grupo de compañeros me reconozcan mi labor dedicada al periodismo. Tanto los compañeros del CEC, como los lectores de la Revista ACCIÓN, como los de fuera me felicitaban, y resultó, como te digo, muy gratificante. Me ha gustado mucho recibir esas muestras de afecto, tengo que decir que también las he recibido cuando falleció mi padre, por parte de los lectores y compañeros, y en ese sentido, yo me siento gratificado porque hay una relación de afectos. Ya sabes que en esto hay compañeros que les caes bien, y a otros no tan bien, pero a mí también me pasa lo mismo.

 J. G. Al recoger la Medalla, dices que el lector de papel tiene un ‘gran mérito’ ante las nuevas tecnologías; ¿puedes explicarnos el motivo principal de tu reflexión?

M. J. P. Muy sencillo, primero, un lector de papel lo que hace es invertir esfuerzo en ir a comprar la revista, el periódico o la publicación que sea, segundo invierte dinero, y luego invierte su tiempo de ocio en leer, yo siempre agradezco que la gente lea, y cuando algún lector me dice que ha leído un artículo le digo que gracias por leernos, gracias por leer ‘lo que sea’. No podemos dejar que la ‘sangría de chavales’, de nuevas generaciones no lean, esa sangría hay que cortarla, un país no puede vivir de nuevas generaciones que se dedican a jugar a videojuegos, eso no es el futuro, eso es un callejón sin salida.

Yo doy gracias por leer, lo que sea, lo que yo escribo, o lo que escriben otros, y creo que es la base para la construcción de un país. En las clases que yo doy en TAI, les digo a los alumnos que tienen que leer, si no leen, ¿cómo vais a contar historias?, es el alimento necesario para contar, hay que comer, alimentarse, y no estar raquíticos, estáis famélicos… Lee lo que quieras, lee porque el ejercicio o la gimnasia mental que se hace leyendo, no se hace haciendo otro tipo de cosas. Es una falacia aquello que se dijo en su momento, de que cogiendo un jueguecito de ordenador, las personas mayores podrían combatir el Alzheimer, está demostrado que la mejor manera de combatir el Alzheimer es leer, ya que cuanto más lees, más tienes el ejercicio mental para tu profesión. Para hacer gimnasia mental no hace falta hacer ‘sudokus’, ponte a leer una novela, o un libro que te guste, o lo que sea.

 J. G. En tus clases de Historia del Cine y Géneros Cinematográficos, ¿qué clase de estudiantes te encuentras?

M. J. P. De todo tipo. Sí que se está notando bastante una regularización, yo doy clases de grado universitario, entonces decirte que doy clase de primero, segundo y tercero de grado en distintas asignaturas, en historia, análisis… y se nota que cada nueva hornada de estudiantes de cine que viene, viene con más ganas, pero también viene más enfocada, más seria, ¡claro!, ahora lo que hay que hacer es crear una industria que acoja a toda esta gente, que le de trabajo a toda esta gente, y que ahora mismo no existe en España. Ya hemos dado el primer paso de organizar, que estos sean estudios universitarios; es decir, que cuando salgan de aquí tengan un título universitario, esto no garantiza que trabajen, pero estamos en el camino…

 J. G. ¿De qué manera visionas el cine actual de hoy?

M. J. P. Si hablamos del cine español, me gusta mucho la cosecha que se ha hecho en el 2016. Una de las alegría de las Medallas era el de poder estar con ésta gente de este año que han sido premiados, ha habido una muy buena cosecha este año con mucho cine de género, pero también con películas como El Olivo, o La Puerta Abierta que demuestran que aunque se haga cine de género también hay cine de autor, y que el abanico en España es muy amplio, y que hay mucho talento, lo que hace falta es que la gente vaya al cine. El cine español hace un aporte esencial para la cultura del país, y el Estado tiene que respaldarlo, independientemente de la cuestión política; el cine español también tiene que andar ‘solito’, y enfrentarse a una realidad de ‘ser espectador’, y no ir a la ‘caza de subvención’ sistemáticamente, y eso muchas producciones lo tienen.

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La clave es pasártelo bien, y en el momento en que no te lo pasas bien, dando clase, escribiendo, o viendo películas, lo que tienes que hacer es dejar de hacerlo.

 

J. G. ¿Cuál es tu cinta favorita, aunque los años pasen?, ¿por qué?

M. J. P. Grupo Salvaje (Sam Peckinpah, 1.969). Grupo Salvaje me cambió la manera de ver el cine. Tiene todo lo que yo necesito para respirar, para existir, tiene una clave de lealtad, tiene una clave de valor, tiene una clave de: ‘hay ciertas cosas con las que no comulgo, y si no comulgo las digo, caiga quien caiga, aunque caiga yo’, y tiene una clave esencial de que todos estos ‘tipos’ son mercenarios, como yo, ellos trabajan por dinero. Ellos hacen todo eso, no por una cuestión idealista, sino porque no saben ser de otro modo.

Creo que el cine de antes, el cine de los años 60-70, de alguna manera nos enseñaba una forma de moral, directores como John Huston, Sam Peckinpah, que son los directores de la derrota, y no estoy hablando de una moral tipo John Ford, no. De una moral de la derrota, de que incluso perdiendo, tienes que seguir siendo tú, de eso hablaba Grupo Salvaje, pero también Taxi Driver, Apocalipsis Now, y Toro Salvaje, como ves, van todas del mismo palo.

 J. G. De los directores noveles emergentes españoles, ¿Qué director te apasiona más, conocer su trabajo en los rodajes?

M. J. P. Me ha sorprendido Raúl Arévalo con Tarde para la ira. Que en una primera película como director tuviera las cosas tan claras para hacerla. Una película difícil, pero cuando trabajaba ya como actor ponía la atención en los directores, y lleva dentro la dirección, porque la película no es nada fácil, ya que ofrece muchos giros, no es una película cómoda. La exigencia del nivel de la cinta, es de una propuesta muy interesante. También me gusta mucho Marina Seresesky en La puerta abierta, que me ha demolido; yo cuando salí de ver la película me enamoré de ella, cuando no es un género que a mí me interese, pero vi cómo encajaba la visión del mundo siendo un drama, sin caer en las redes del melodrama, descastado, llorón y plañidero… es otro aporte interesante.

 J. G. Si te ofrecen introducirte en otras vidas, ¿cuál es la vida que te gustaría interpretar?

M. J. P. La mía. Es que lo que tuviera que arreglar son los errores míos, y qué mejor que arreglarlos que quedarme siendo yo, porque no me ha ido mal, esa es la verdad. Nunca he tenido mitos, ni deseos, ni anhelos, ni nada.

 J. G. ‘Jornadas Cine, Café y Tertulias para mayores’, ¿qué experiencias y sensaciones te ha dejado?

M. J. P. Me dejó una experiencia por parte del público, como siempre, de la gente que asistía, personas mayores de la tercera edad. Propusimos un proyecto con Gonzalo Sanz Larrey. Éramos un equipo, yo tenía un contacto, y hablé con la persona que llevaba el tema, y con Gonzalo montamos un proyecto. Estuvimos trabajando bastantes años allí, después me quedé sólo con el proyecto, y a la gente le encantaba. Intentábamos abrirle un hueco a las personas que son plenamente activas, y en contra de esa imagen de esa persona mayor… Ese disfrute, yo lo pasé muy bien con la gente, sobretodo, con la gente.

 J. G. Con tu gran experiencia de crítico cinematográfico, ¿qué se necesita para llegar a ser: ‘El Mejor’, en tu profesión?

M. J. P. Pues no lo sé, porque yo no soy el mejor. No lo sé lo que hará el mejor. Lo que necesitas para dedicarte a esto es que te guste el cine, que te guste de verdad, no que hagas ‘postureo’. Y otra cosa que necesitas es mantener tu criterio, y mantenerlo, lo que no puedes hacer es ser como una veleta, a ver lo que ‘pescas’, a la salida del pase de prensa de los compañeros, y a ver si te orientas con una película. Es que si la película te parece extraña, rara o no encaja, tienes que averiguar por qué no encaja. Reconozco que cuando vi por primera vez BladeRunner tuve una falta de sensibilidad con la película porque esperaba otra cosa, y a mí, no me convenció, pero yo era un espectador de quince, dieciséis años. Cuando aprendí la clave del oficio, de gente como Carlos Heredero, de César Santos Fontela, que eran gente que te enseñaba. Alfonso Eduardo te enseñaba otra forma de ver la revista cinematográfica, y con éstos dos caminos, era la raíz del asunto.

J. G. Proyectos a realizar, en un futuro cercano

M. J. P. Seguir trabajando y escribiendo el libro que tengo entre manos. Seguir grabando vídeos con Jesús Usero que nos reímos mucho, y la clave es pasártelo bien, y en el momento en que no te lo pasas bien, dando clase, escribiendo, o viendo películas, lo que tienes que hacer es dejar de hacerlo, o asumir que lo estás haciendo por dinero, lo cual es bastante triste, yo todavía no he llegado a ese punto, y espero no llegar nunca, me lo sigo pasando bien. Yo tengo claro que sigo siendo un mercenario, y lo seguiré siendo, si a mí esto no me pagan no lo hago, eso lo tengo claro.

J. G. Muchas gracias por ésta entrevista.

M. J. P. Muchas gracias a ti, por hablar conmigo.

Javier García (Revista LAS ESTRELLAS, mis amigos).